TEGUCIGALPA.- Me alegra que muchas amistades han
puesto y recomendado como propósitos de año nuevo el leer esta columna, gracias,
recomiéndela usted también.
El arte norteamericano ya era algo notorio en los 30’s debido a la influencia de
artistas y arquitectos venidos de Europa y en lo personal me encanta el trabajo
de Edward Hopper, quien a pesar de haber estudiado en Europa desarrolló su
propio estilo que no se ubicaba en nada de lo que se hacía en arte en esa época,
Hopper se dedicó a pintar escenas que mostraban la soledad, los desencantos y
hasta el silencio de las luces de una Norteamérica provinciana y decía “creo que
los pintores del escenario norteamericano han caricaturizado América. Yo siempre
he deseado crear mi propio estilo”, uno de mis cuadros preferidos de este
artista es “Noctámbulos” o “Nighthawks” que refleja la soledad de las metrópolis
en formación.
Ya en los 40’s aparece el expresionismo abstracto con artistas que tratan de
expresar sus sentimientos más profundos insistiendo en crear sin una idea
preconcebida; pero no a lo loco, más bien buscando en sus raíces y no como
algunos pretenden ahora.
Nueva York fue el centro de este importante movimiento pictórico, poniendo a
esta ciudad en abierta competencia con París, como uno de los centros mundiales
del arte y fue Jackson Pollock (1912-1956) uno de los artistas pioneros de este
movimiento, quien insistía en la importancia creativa del acto mismo de pintar y
para eso se valía de grandes lienzos para producir su obra y no verse limitado
por el espacio y evitar así los gestos mecánicos.
Pollock bautizó su teoría como “pintura de acción” de “Action Painting”,
aunque tuvo sus comienzos como pintor regionalista. Y habiendo trabajado también
en el taller de Siqueiros de Nueva York en 1936, era fascinado por el trabajo de
Picasso, pero su nacionalismo le impedía reconocer como autoridad a pintores
europeos y su obra era muy figurativa y convencional al principio de los 40’s,
siendo esta inconformidad la que dio como resultado su famosa técnica del
“goteado” o “chorreado” como diríamos aquí, y dar paso a la “pintura de
acción”.
Su técnica se distinguía por el movimiento del brazo y el correr de la
pintura al ser goteada o chorreada sobre un lienzo en el piso desde una lata
agujereada o un palo chorreando pintura, acto que muchos consideraron un
verdadero ritual por los gestos y solemnidad que Pollock hacía para dejar sus
marcas en el lienzo.
Lo interesante es que al alejarte del cuadro descubrías en los remolinos y
líneas de pintura unas figuras o siluetas que dan la impresión que flotan sobre
el lienzo, se dice que esta técnica se debe a que en su juventud vivió con los
indios navajos de Norteamérica quienes dibujaban en sus rituales sobre la arena,
y por eso el colocaba sus lienzos en el suelo emulando este acto, además de ser
un gran conocedor del arte tribal y primitivo, y todo esto le llevó a cargar de
un significado simbólico el acto mismo de pintar, como lo hacían otros grandes
como Wilfredo Lam y Roberto Matta. Estos artistas eran muy estudiosos del arte
amerindio y de otras antiguas culturas, asumiendo el impulso primitivo artístico
del hombre en sus comienzos como tal, lo que hizo se comprometieran en la
búsqueda de sus raíces.
Otros grandes expresionistas abstractos fueron Mark Rothko, Gorky, Gotlieb y
Clifford Still y fue Gorky quien dijo lo siguiente “que su garabato más secreto
podía ser esencial para su obra, sintiendo que su fantasía se legitimaba y
descubriendo que sus más ocultas inquietudes emocionales no sólo resultaban
ridículas, sino que eran la fuente de su expresión personal, y que lo que había
considerado su obra hasta entonces era un mero ejercicio; por el contrario, lo
que para él había sido un juego se acercaba más a su propio arte” (guauuu).
Y qué fácil es perderse en la búsqueda personal como artista, aunque algunos
digan que evolucionan al inspirarse en paisajes del clasicismo inglés y del
medio oeste norteamericano tan explotado en publicidad… me recuerda lo que un
amigo me dijo recién comenzado este año el 1 de enero en la madrugada, a manera
de chiste, de lo que la mamá, quien pintaba, le decía a su hijo “por favor avisa
cuando traigas amigos y poder esconder las copias de los Chagales…”.
No olviden que sus amistades pueden leer esta columna en LA TRIBUNA on line y
en mi web. Hasta el martes próximo, saludos.
www.rogersilvaperez.com
roger_silva805@hotmail.com