TEGUCIGALPA.- Hace algunos días, comenzando
el año, en una exposición de arte, circulaba entre los asistentes, un
libro en el que todos reparaban y comentaban, me acerque a ver cuál era
esa maravilla, pues así lo decían, y mi sorpresa fue mayúscula, un
libro de pasta dura y una fina contracubierta en papel satinado con
letras blancas y doradas sobre un fondo negro con reproducciones de
algunas pinturas, era el libro “Cinco maestros de la plástica
hondureña”.
Al hojearlo mi primer impulso fue tenerlo; porque me hizo recordar
las exposiciones de pintura que La fundación para el museo del hombre
hondureño” realizara para rendir homenaje a estos cinco grandes
maestros de la pintura, escogidos no al azar, ni por capricho, ni por
amistades personales y recomendaciones como suele suceder con casi todo
en este país, fueron escogidos por formar parte de la extensa colección
de arte del museo del hombre hondureño, por ser los más representativos
de una época y que aun ya muy mayores siguen influenciando al arte
hondureño, pues somos muchos los privilegiados por su conocimiento y
otro tanto los que disfrutan sus obras en colecciones privadas y
públicas.
Y es así como Gelasio Giménez(QDDG), Benigno Gómez, Mario Castillo,
Moisés Becerra, y Ruiz Matute conforman este merecido homenaje y haber
sido congratulados con la medalla “José Miguel Gómez” y pergamino de
honor de esta institución cultural, a excepción del maestro Gelasio
Giménez son ellos hondureños agradecidos con la patria, por haberles
proporcionado la oportunidad de realizar sus sueños juveniles de
triunfar y darse a conocer en la pintura, la mayoría gracias al apoyo
gubernamental, instituciones privadas y gobiernos amigos es que
tuvieron la dicha de estudiar , vivir, y algunos de ellos hasta
quedarse en Europa.
Algunos también compartieron en su momento sus conocimientos con los
estudiantes de La Escuela Nacional de Bellas Artes y cursos privados a
particulares, yo recuerdo con mucha admiración a “Don Beni” como
cariñosamente le llamábamos sus alumnos en Bellas Artes, un maestro
lleno de gran humildad y paciencia para compartir con sus pupilos y
pasearse de caballete en caballete dándonos el consejo oportuno. Acerca
de los demás maestros tuve la oportunidad de tratar en lo personal al
enojado pero bonachón Gelasio, a don Mario Castillo persona muy afable,
y a Don Moisés y don Ruiz Matute solo por referencias y lo que he
investigado y escrito acerca de ellos en “Comentarte” anteriores, y en
el libro pueden Uds. encontrar opiniones de reconocidas personalidades
del mundo del arte de Teguz acerca de vida y azares en la lucha por
tener el sitial que Honduras hoy le vuelve a reconocer.
Muy acertado el texto de Sandra Martínez De Midence, la presidenta
del Banco Central, institución que con este patrocinio, da su segunda
contribución a la bibliografía nacional en el área del arte, pues ya en
el 2007 publico “Generaciones que marcaron huella”, ediciones que
deberían estar en toda escuela y biblioteca de Honduras, los demás
comentarios de introducción los encuentro muy extensos y como abordando
una opinión que ya en sus interiores los críticos abordan, no así la
reseña de la trayectoria de los 20 años de “La Fundación para el museo
del hombre hondureño”, que se queda corta, comparándola con la extensa
actividad en pro del arte y la cultura que ellos han venido
desarrollando en sus diferentes administraciones.
Lo bueno es que este año ha comenzado muy esperanzador y dinámico,
pues a pesar de que seguimos como a la expectativa en lo político,
social e internacional, Honduras se va recuperando poco a poco y
esfuerzos como este, el libro con la obra reciente de Visquerra , las
publicaciones de la SCAD y otras actividades, nos hacen comprometernos
por una Honduras mejor en lo cultural y artístico.
Nos leemos el próximo martes, recomienden este y anteriores artículos en la internet.
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